Red de fracturas EGS

Energía geotérmica de pozos ultraprofundos: barreras técnicas y economía (2026)

La geotermia ultraprofundа busca convertir el calor de la Tierra en electricidad predecible, disponible las 24 horas, y en calor industrial en regiones donde no existen reservorios hidrotermales “fáciles”. En 2026, el sector ya no es solo un conjunto de ideas: los sistemas geotérmicos mejorados (EGS) adoptan la perforación horizontal y técnicas de terminación del petróleo y gas, y los conceptos de circuito cerrado han alcanzado hitos de puesta en marcha en Europa. Aun así, pasar de “profundo” a “ultraprofundо” introduce una clase distinta de problemas: fallos de herramientas por temperatura, integridad del pozo bajo ciclos térmicos extremos y costes que se disparan si la perforación y las pruebas de caudal no cumplen las hipótesis.

Qué cambia “ultraprofundо” en el subsuelo: calor, presión e incertidumbre

La profundidad no es solo un número en un informe de perforación; multiplica la temperatura, la presión y el riesgo operativo. La geotermia convencional suele dirigirse a formaciones permeables donde el agua caliente ya circula. Los enfoques ultraprofundos apuntan a roca más caliente y más cerrada, con poca permeabilidad, que debe ser “ingenierizada”, lo que desplaza el reto de “encontrar un reservorio” a “crear un sistema productivo de intercambio de calor”. Ese cambio modifica tanto el trabajo técnico como el perfil de riesgo desde las primeras etapas.

En la práctica, la mayor incertidumbre está en la combinación del gradiente térmico local, el esfuerzo in situ y la respuesta de la roca cuando se intenta establecer trayectorias de flujo estables. Incluso los modelos previos al pozo pueden verse superados por la geología local: la velocidad de perforación puede caer, aparecer inestabilidad y surgir zonas de pérdidas que consumen tiempo y materiales. Como cada día adicional de equipo tiene un coste fijo alto, la incertidumbre no es un detalle académico: es un factor económico directo.

La promesa del recurso sigue siendo sólida. La roca más caliente puede aportar mayor entalpía y mejorar opciones de conversión en superficie, sobre todo cuando el proyecto logra temperatura y caudal consistentes. Pero el coste de acceder a ese calor aumenta con fuerza si se requieren herramientas especializadas, terminaciones de alta temperatura o desvíos repetidos. Por eso, la economía de la geotermia ultraprofundа es inseparable del rendimiento y la fiabilidad de la perforación.

Creación del reservorio: EGS, circuito cerrado y el problema de “tiene que fluir”

Dos enfoques principales dominan la geotermia de nueva generación. El EGS busca crear una red de fracturas conectada entre pozos de inyección y producción en roca caliente de baja permeabilidad. Toma lógica de estimulación de operaciones tipo shale, pero debe adaptarse a temperaturas más altas, a una vida útil mayor y a condiciones de aceptación pública más estrictas. Los sistemas de circuito cerrado pretenden circular un fluido de trabajo por tuberías selladas y laterales para captar calor por conducción, reduciendo la dependencia de la permeabilidad natural y limitando el contacto directo del fluido con la formación.

En 2026, hay señales prácticas de que mejoras operativas del petróleo y gas pueden trasladarse a la ejecución geotérmica. Los desarrolladores que usan pozos horizontales y perforación repetible desde un mismo emplazamiento han reportado reducciones relevantes del tiempo de perforación entre pozos sucesivos, un punto crítico porque el coste inicial de la geotermia está dominado por la construcción del pozo. Cuando el tiempo baja sin sacrificar la calidad, mejoran tanto el coste nivelado como el perfil de financiación.

Los conceptos de circuito cerrado también han avanzado de prototipos hacia la conexión a red, al menos en contextos piloto. Esto importa porque el circuito cerrado suele evaluarse por su capacidad de ofrecer rendimiento térmico estable sin requerir una red de fracturas creada artificialmente. Un solo proyecto no resuelve todo el debate técnico, pero una puesta en marcha y conexión reales son un paso concreto para reducir el riesgo de la categoría.

Construcción del pozo a temperaturas extremas: dónde empieza a fallar el hardware

Los pozos ultraprofundos llevan cada componente al límite: metalurgia, elastómeros, química del cemento, electrónica de fondo de pozo e incluso la fiabilidad de las mediciones. A temperaturas elevadas, motores, sensores y telemetría estándar se degradan más rápido; los sellos pueden perder integridad; y los fluidos de perforación deben equilibrar la necesidad de enfriar con la reología, el transporte de recortes y la estabilidad de la formación. El resultado es un problema de cadena tecnológica: todo el sistema de perforación y terminación debe operar de forma confiable en condiciones que superan muchos rangos térmicos habituales del sector.

La integridad del pozo se convierte en una variable económica de primer orden, no en una simple lista de cumplimiento. El cemento debe resistir ciclos térmicos; los revestimientos deben soportar cargas combinadas durante años; y los riesgos de corrosión o incrustaciones dependen de la química del fluido y del régimen de operación. Si un proyecto debe intervenir un pozo por fallos de cementación, problemas de casing o tubería atrapada, la idea de energía firme puede deteriorarse rápido, especialmente cuando los pozos son profundos, complejos y lentos de reparar.

Como los métodos convencionales pueden tener dificultades para alcanzar condiciones supercalientes con eficiencia, algunos equipos han impulsado técnicas nuevas de perforación destinadas a cambiar la relación velocidad-profundidad. Sean o no masivas en el futuro, ilustran una realidad clara en 2026: la curva de costes de la geotermia ultraprofundа depende de avances en física de perforación, materiales de alta temperatura y fiabilidad de herramientas.

Cuellos de botella operativos que encarecen: días de perforación, terminaciones y pruebas de caudal

En geotermia, el valor comercial de un pozo no se demuestra cuando la broca llega a la profundidad objetivo, sino cuando el pozo puede completarse, controlarse y probarse con temperatura estable y caudal sostenible. Eso hace que la terminación y las pruebas de producción sean desproporcionadamente importantes. Un pozo que alcanza el objetivo pero no sostiene producción por conectividad débil, pérdidas excesivas o incrustaciones rápidas se convierte en un coste hundido, no en un activo.

El EGS añade otra capa de complejidad. Suele requerir diseño de estimulación, monitoreo y protocolos operativos tipo “semáforo” para gestionar el riesgo de sismicidad inducida. Incluso con un plan técnico sólido, los permisos y la aceptación social pueden transformarse en riesgos de calendario. La ventaja es que el EGS puede apoyarse en capacidades maduras—perforación direccional, ingeniería de terminación y diagnóstico en tiempo real—para aumentar la repetibilidad con el tiempo.

Los sistemas de circuito cerrado evitan parte de la incertidumbre del reservorio, pero siguen enfrentando complejidad de perforación (múltiples laterales), retos de modelado térmico y la necesidad de demostrar durabilidad del rendimiento. En términos económicos, la pregunta es si la energía térmica obtenida por metro de pozo y la estabilidad a largo plazo justifican la mayor complejidad y el capital frente a otras alternativas de energía firme.

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La economía en 2026: qué hace “financiable” un proyecto y qué rompe el caso de negocio

La geotermia ultraprofundа suele describirse como energía firme y de bajas emisiones, pero los financiadores aplican una prueba más concreta: si el proyecto puede predecir coste, calendario y producción con suficiente precisión como para sostener contratos de compra a largo plazo y deuda sin recurso. La financiabilidad depende de reducir la incertidumbre del subsuelo, demostrar rendimiento repetible en perforación y terminaciones, y presentar pronósticos de producción basados en datos de pruebas, no solo en modelos optimistas.

La estructura de costes la determinan tres palancas. La primera es el rendimiento de perforación: metros por día, vida de herramientas y evitación de imprevistos. La segunda es el éxito del subsuelo: alcanzar temperatura y caudal sostenibles sin demandas de agua inaceptables ni problemas de sismicidad. La tercera es la integración en superficie: si se vende electricidad, calor o ambos, y qué tan eficientemente se conecta a la red o a la demanda industrial. Cuando estas piezas encajan, la geotermia compite como fuente confiable, no dependiente del clima.

Lo que todavía rompe el caso de negocio suele seguir patrones conocidos: la perforación dura mucho más de lo previsto, el pozo requiere reparaciones costosas, las pruebas de caudal quedan por debajo del objetivo o los permisos retrasan el cronograma y elevan el coste financiero. Por eso, en 2026 muchos desarrolladores enfatizan diseños estandarizados, ejecución repetible desde pads y efectos de curva de aprendizaje, tratando el desarrollo más como un proceso industrial que como exploración única.

Cómo pueden bajar los costes: curvas de aprendizaje, transferencia del petróleo y gas y reparto de riesgos

La vía de reducción de costes más creíble es el aprendizaje operativo: repetir pozos similares y mejorar velocidad y fiabilidad. La perforación horizontal, la selección de brocas, la gestión térmica y una logística más disciplinada pueden reducir el tiempo de ciclo. Si la mejora se sostiene en múltiples pozos—y no solo en un caso destacado—la economía cambia de forma material porque la perforación suele ser la mayor partida de coste.

La tecnología también puede alterar la curva si cambia restricciones fundamentales. Si un método llega a roca más caliente más rápido, pueden necesitarse menos pozos para el mismo aporte térmico y el equipamiento en superficie se aprovecha mejor. Las cadenas tecnológicas de alta temperatura, cementos mejorados y electrónica más robusta quizá no sean lo más llamativo, pero a menudo deciden si un plan es financiable o si queda como demostración de alto riesgo.

Por último, la financiabilidad mejora cuando los riesgos se asignan a quienes mejor pueden gestionarlos. Eso puede implicar financiación por etapas ligada a hitos de perforación, seguros que cubran parte del riesgo del recurso y contratos de compra que crezcan a medida que se demuestre el rendimiento. En términos simples, la geotermia ultraprofundа en 2026 no es solo un reto de ingeniería: es una disciplina de gestión de riesgos donde credibilidad técnica y estructura comercial deben reforzarse mutuamente.